La cárcel de Badajoz casi destruida por un motín

El lunes 24 de julio de 1978 en torno a las once de la noche, 27 reclusos de los 95 internos que había en la Prisión Preventiva y Correccional de Badajoz iniciaron una serie de incidentes que derivaron en un motín. Los 27 reclusos habían sido autorizados para ver un programa de televisión y al terminar éste se negaron a volver a sus celdas. Tras provocar, insultar y agredir a los funcionarios los amotinados comenzaron a amontonar colchonetas, mantas y otros enseres de la prisión en los pasillos junto a las celdas del resto de internos y los prendieron fuego.

Las llamas se extendieron rápidamente a otras dependencias hasta llegar al taller, donde el fuego se volvió incontrolable, al arder los 24.000 kilos de madera que usaban los reclusos para fabricar parquets. El suministro eléctrico se vio interrumpido por el incendio, y la atmósfera se volvió irrespirable por el humo, se vivieron auténticos momentos de confusión. Los reclusos que no participaron en el motín huyeron como pudieron de sus celdas hacia el patio, algún recluso incluso tuvo que ser rescatado de su celda por los funcionarios de prisiones al permanecer algunos minutos expuesto al fuego y el humo.

Los amotinados saquearon las distintas dependencias como la enfermería o el economato, de donde cogieron objetos punzantes como cuchillos, navajas, tijeras y bisturís. Además usando barras de hierro y otros objetos, se dedicaron a destruir todo lo que se encontraban a su camino. De la enfermería también tomaron seis garrafas de alcohol que mezclaron con bebidas refrescantes, así como pastillas de valium.

Rápidamente llegaron a la prisión las fuerzas de orden público, brigada antidisturbios y bomberos. Los reclusos se resistieron a que el fuego fuese apagado y cuando intentaron entrar bomberos y policía, fueron agredidos por los amotinados. Los reclusos rebeldes subidos a los tejados de la prisión comenzaron a arrojar tejas a los funcionarios de prisiones, bomberos y policía. Los bomberos manifestaron su negativa a volver a entrar en la cárcel, pero desde el exterior lograron sofocar gran parte de las llamas y controlaron el incendio en torno a las dos de la madrugada.

El motín se mantuvo toda la madrugada, a las tres de la mañana los amotinados bajaron desde el tejado hasta el patio, algunos ya presentaban síntomas de embriaguez, pero no fueron controlados hasta las diez de la mañana del martes cuando la policía pudo hacerse cargo de la situación usando bengalas, balas de goma y gases de lacrimógenos. Los amotinados, quedando vigilados en el patio de la cárcel en grupos controlados. Posteriormente los bomberos pudieron entrar para terminar de sofocar el incendio.

No se produjeron heridos de consideración: un funcionario de prisiones tuvo que ser atendido por quemaduras y síntomas de asfixia, uno de los reclusos se autolesionó produciéndose cortes en el brazo y hubo tres heridos por impactos de balas de goma, todos ellos heridos leves. Durante toda la madrugada varias ambulancias de la Cruz Roja se mantuvieron en la puerta de la cárcel.

La prisión resultó destruida prácticamente en su totalidad y los destrozos se valoraron en 43 millones de las antiguas pesetas. Solamente quedaron intactos el altar de la capilla y las imágenes religiosas.

Posteriormente los reclusos fueron trasladados a las dependencias menos afectadas y con el tiempo se realizaron obras de reconstrucción del edificio. Según el diario ABC en su edición del miércoles 26 de julio de 1978, los amotinados no solicitaron en ningún momento reivindicación alguna.

La antigua Prisión Preventiva y Correccional de Badajoz, se encontraba situada en pleno centro de la capital, comenzó a funcionar en 1958 sobre el antiguo baluarte militar conocido como el Fuerte de Pardaleras (del siglo XVIII). La arquitectura de la cárcel respondía al modelo penitenciario de rotonda (o torre central) y naves radiales inspirado en el  tipo de arquitectura carcelaria panóptico de Bentham, siendo así un característico edificio cilíndrico. En 1983 quedó abandonado tras comenzar a funcionar el nuevo centro penitenciario (junto a la carretera de Olivenza). En mayo de 1995 este edificio volvió a abrir sus puertas pero esta vez totalmente remodelado para convertirse en el MEIAC (Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo).

Temática Sucesos
Fuente: Diario ABC. Miércoles 26 de julio de 1978
gravatar

0 Comentarios

Deja tu comentario