• Crónicas franciscanas sobre la peste

    Desde el año 1.506 existe constancia de una comunidad franciscana en la Villa de Alburquerque congregada en torno al antiguo Convento de Religiosos de la Madre de Dios. Durante aquellos años del siglo XVI esta villa, al igual que muchas otras poblaciones de la península, se vio afectada por terribles oleadas de peste que asolaron a la población y dejaron el municipio más que diezmado demográficamente hablando.

  • El “Barrio de la Teta Negra”

    Es conocido con distintos sobrenombres como el barrio gótico, el barrio judío, Villa Adentro o Barrio de la Teta Negra. 

  • Crimen de honor y derrumbamiento de la iglesia

    Su cuerpo fue sepultado en la iglesia y años más tarde apareció en la lápida de su tumba una mancha similar a una silueta masculina.

  • Campanas que anuncian la peste

    Cierto día, estando ya muy extendida la pestilencia por el municipio las campanas de la iglesia del pueblo comenzaron a tocar solas.

  • Mario "El Espino"

    El joven exclamó antes de hundirse: “¡Ese cardo será el testigo de mi muerte!”. Nadie en Alburquerque dudó del suicidio de Mario.

  • La Pantaruja, el espantajo encapuchado

    Se encontró de lleno con este inquietante personaje, pudieron escuchar como les decía: «Hermanos míos, vamos a rezar un avemaría y un padrenuestro a las ánimas benditas del purgatorio».