Convento franciscano abandonado de Arroyo de la Luz

Al noroeste del enclave urbano de la localidad, en un principio situado a extramuros, nos encontramos con lo que se conoce como el Convento Franciscano de Arroyo de la Luz. No hay fecha exacta sobre el comienzo de las obras si se conoce que fue fundado en la década de 1.570 gracias a los Señores de Herrera y la participación de la villa. Debido a la escasez de medios económicos pasaron bastantes años hasta la conclusión definitiva de la obra, pues es más que probable que no fuese ocupado hasta 1.593, fecha en la que lo recibe la Orden de los Franciscanos Descalzos de San Pedro de Alcántara.

Tras su ocupación, a finales el siglo XVI, el convento estuvo integrado por sacerdotes, legos, coristas, donados y arrieros, que realizaban funciones de acogida y enfermería de transeúntes y pobres que pasaban por la villa. Constaba de dos partes, la iglesia y las dependencias conventuales.

El convento es de estilo gótico exceptuando la capilla y algunas dependencias que son barrocas del siglo XVIII. El edificio representa el prototipo de convento recoleto por sus proporciones y su escueta decoración siendo un claro ejemplo de ello el austerísimo claustro. Los espacios continúan siendo de pequeñas proporciones y reflejo del espíritu sobrio del alcantarino.

Se mantuvo habitado hasta la desamortización del siglo XIX, y posteriormente, ya en el siglo XX, tras la exclaustración, fue utilizado primero como almazara, situando la prensa en la iglesia y el resto del molino en sus aledaños, y posteriormente el resto de dependencias fueron usadas como establo de animales. El convento contaba con numerosas imágenes, como la de San Francisco de Asís, titular del convento, que fueron trasladadas a la Ermita de la Luz o a la Iglesia Parroquial de la Asunción tras su desamortización.

Entre los años 2000 y 2003 la Junta de Extremadura llevó a cabo trabajos de rehabilitaron para convertir una parte de este convento en un aula de cultura, los trabajos afectaron concretamente a la iglesia con su capilla barroca y a parte del claustro.

Pero el resto de dependencias quedaron sumidas en el más absoluto de los olvidos, las ruinas por las que paseamos corresponderían a las dependencias conventuales, el claustro, el refectorio y probablemente las celdas de los frailes. Se encuentran en una situación de completa ruina, parte del perímetro del edificio se encuentra pegado a una explotación de ganado vacuno que poco o nada beneficia a su conservación.

Serafín Martín Nieto, a través de su libro “El Convento de San Francisco de Arroyo de la Luz y la Enfermería de San Pedro de Alcántara de Cáceres”, ha rescatado de los archivos parte de la historia de la villa arroyana, en esta ocasión dando a conocer el origen y evolución del Convento franciscano. 

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