El Sagrado Mantel de Coria

Por todos es conocida la Sábana Santa de Turín, una autentica reliquia eclesiástica de la que cuentan fue la tela que cubrió el cuerpo amortajado de Jesús de Nazaret, pero existen otras reliquias repartidas por todo el mundo y que son menos conocidas como el Santo Sudario de Oviedo que fue la prenda que supuestamente cubrió la cabeza de Jesús y que fue encontrada en su tumba junto con la Sábana Santa, el llamado Santo Ombligo, cordón umbilical del Niño Jesús que se venera en tres lugares (Italia y Francia), un retal de los Santos Pañales que empleó la Virgen María que se conservan en San Marcelo de Roma y Aquisgrán (Alemania), ó sendas mesas de la Sagrada Cena que se hallan en la Catedral de Sevilla y en la Archibasílica de Roma.

Pero sin embargo ¿Qué ocurrió con el mantel utilizado en la Última Cena?

Pocos extremeños conocen que el mantel sobre el que se celebró la Última Cena de Jesucristo podría hallarse en la Catedral de Coria. Esta reliquia ha pasado siempre desapercibida en Extremadura.

El Sagrado Mantel es un auténtico tesoro de museo, una de las grandes reliquias de la cristiandad, única en todo el mundo, es una pieza muy preciada de la que la tradición cuenta que fue el mantel usado en la Última Cena de Jesucristo con los Doce Apóstoles.

Se trata, de una pieza de lino puro de 4,42 metros de largo y 92 centímetros de ancho, blanca por un lado y con sencillos adornos en azul por el otro, actualmente presenta algunas roturas y desgarros.

Se descubrió, entre los años 1370 y 1403, en un arca hallada bajo el suelo del presbiterio de la Catedral de Coria durante unas obras de remodelación en el templo.

Se sabe que el mantel se encuentra en la Catedral desde, al menos, el siglo XV. Una bula papal firmada por Benedicto XIII y fechada en 1404 ya habla de que la reliquia apareció escondida en un arca en la Catedral de Coria.

Entre los misterios que envuelven esta pieza se encuentra su vinculación con Coria. ¿Cómo llegó hasta aquí?

No se conoce con certeza si pudo haber llegado a Coria antes de la conquista musulmana o después de la reconquista cristiana en 1142, sobre su procedencia existen varias teorías:

·  Una asegura que llegó a Coria tras la conquista de la ciudad por Alfonso VII, podría haberlo traído desde Francia el obispo Iñigo Navarrón, que asistió al Concilio de Reims en 1148 o su sucesor, Don Asuero, que vivió en Roma junto al Papa Eugenio III.

· Según otros, un obispo cauriense lo trajo desde Roma en el siglo VIII.

·  Otra teoría asegura que el mantel, como tantas otras reliquias, habría sido llevado a Roma en el siglo III por Santa Elena, madre del Emperador Constantino y desde allí habría pasado a manos de Carlomagno.

Sea cual fuere su procedencia inicial, lo que parece cierto es que acabó en manos de Los Templarios, que por entonces se hallaban asentados en el castillo de Alconétar. Al ser disuelta la orden, el mantel pasó a manos de la Iglesia que lo escondió en la catedral de Coria.

Aunque su historia es poco conocida en la actualidad, en siglos pasados la tela gozó de gran devoción entre los caurienses, desde el año 1.495 hasta 1.791, cada 3 de mayo se celebraba en Coria la fiesta de las tres reliquias: el Lignum Via, la Santa Espina y el Sagrado Mantel. Ese día las reliquias eran expuestas en público y el mantel se colgaba de un balcón a modo de pendón, pasando por debajo los vecinos y peregrinos llegados desde todo el país, lo besaban y se frotaban con él confiando en los milagros que se le atribuían. Pero las aglomeraciones se tornaron peligrosas para la conservación del mantel y se decidió exponer las reliquias únicamente en el altar de la catedral, sin embargo, esta decisión empeoró su conservación, pues los devotos al tener más a mano la tela, la cogían, se frotaban con ella y la manipulación y el fervor terminó produciendo desgarros. En 1791, el obispo cauriense Juan Álvarez Castro acabó suprimiendo su adoración y el Sagrado Mantel dejó de estar accesible y pasó a ser custodiado en la catedral. Con esto decayó su culto, la leyenda sobre sus milagros y la feria que alrededor se organizaba.

Cuentan que de aquellos desgarros podrían proceder los otros dos fragmentos del mantel que se conservan en Viena (Austria) y en Bergisch Gladbach (Alemania), de donde saldría otro trocito que se venera en el Monasterio de las Clarisas de Monforte (Lugo).

Sobre su pasado milagroso, se cuenta de la reliquia, que mientras estuvo en manos de Los Templarios, todos los Jueves Santos se usaba como mantel en un acto solidario, usando la tela para hacer aparecer comida sobre la mesa, alimentos que posteriormente repartían entre los más necesitados.

También, entre los años en los que se mantuvo expuesta al público 1.491 y 1.792, la tradición oral nos habla de los numerosos milagros realizados por el Santo Mantel, la mayoría de ellos relacionados con fenómenos meteorológicos (sequías, lluvias…).

Aunque, hoy por hoy, no existe ningún documento técnico que certifique que la reliquia fue, realmente, la que vistió la mesa en la que Jesús cenó con los doce apóstoles, sí que hay pruebas científicas que acreditan su antigüedad:

El mantel fue examinado en 1960 en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid por los profesores especialistas Francisco Hernández Pacheco, Alfredo Carrato Ibáñez y por el arqueólogo e historiador del arte Manuel Gómez Moreno, especialista en tejidos. El mantel fue sometido, entre otras, a la prueba del polen acumulado. Se planteó  utilizar el método del Carbono 14 en unos laboratorios holandeses, pero se desistió dicha técnica porque en aquella época no estaba aún perfeccionada.

Su carácter antiguo y oriental fue confirmado en 1962, el examen certificó que el mantel era de lino puro y de fabricación arábiga, fechándolo en el siglo I de nuestra era. Se determinó que el estilo del tejido era propio de la Palestina del tiempo de Jesucristo. Presentaba adornos de índigo, tinte que no se conoció en Europa hasta que lo importaron los holandeses a principios del siglo XVI. Se descartó así que datara de la Edad Media.

Posteriormente se comenzó otra investigación sobre la tela, esta vez en noviembre de 2006, investigadores del "Turin Shroud Center" de Colorado (Estados Unidos), del Centro Español de Sindonología y miembros del Instituto del Patrimonio Histórico Español iniciaron un estudio científico del Mantel.

Usaron técnicas de fotográficas de última generación, bajo diferentes tipos de luz, tomaron gran cantidad de imágenes, cada una de ellas de 10 cm2, con el fin de poder completar un mosaico de todo el mantel a altísima resolución, además se realizó un trabajo minucioso con material microscopio tomando muestras de polen y otras partículas con cintas adhesivas. Querían comparar las manchas existentes en el Santo Sudario de Turín con las que pudiera tener el mantel de Coria.

Los resultados de este estudio aún no se han hecho públicos, se tiene previsto presentarlos este 2014 en Coria.

No obstante, conocemos algunos datos avanzados por el investigador norteamericano de la "Turin Shroud Center" y ex miembro de la NASA, John Jackson, según éste parten de la premisa de que la Sábana Santa y el mantel extremeño fueron usados conjuntamente en la Última Cena.

En la antigüedad, los judíos, en las grandes solemnidades y la Pascua era una de ellas, utilizaban dos manteles de manera ritual, colocaban un primer mantel sobre el que se depositaban los alimentos (Sagrado Mantel de Coria) y una segunda tela sobre ellos para evitar que cayera arena o que fueran contaminados por insectos (Sábana Santa).

Ambas telas son de dimensiones similares y ambas de lino puro, las medidas de 4,32 por 0,90 metros del Sagrado Mantel son muy parecidas a las de la Sábana Santa de 4,37 por 1,11 metros aproximadamente.

Además, todas las informaciones apuntan, como en el análisis anterior, que la reliquia cauriense es una tela de lino puro, y que podría pertenecer a comienzos de nuestra era, y coincide curiosamente en forma con los mantos de oración utilizados por el pueblo hebreo, denominados "Talit".

Sobre su autenticidad la Iglesia Católica no se ha pronunciado, la ha asumido por tradición y porque no hay evidencia alguna de que sea falsa, aunque tampoco existen pruebas científicas concluyentes que determinen con rotundidad que sea verdadera.

La reliquia ha llegado hasta la literatura de la mano del escritor extremeño Jesús Sánchez Adalid, en su novela “El alma de la ciudad” intenta descifrar el recorrido del mantel.

Finalmente decir que la ciencia nos ofrece datos que podrían confirmar la veracidad que cuenta la tradición y que el mantel es perfectamente coherente en el tiempo con la leyenda que se le atribuye, pues el tipo de tejido y textura eran los usados en Palestina en el siglo I, lo que podría acreditar su antigüedad.

A pesar de todo, resulta muy difícil afirmar con rotundidad que Coria albergue el auténtico Mantel de la Sagrada Cena de Jesucristo. El misterio continuará por los siglos de los siglos encerrado en una urna de plata en el Museo de la Catedral de Coria. Sin embargo y aunque no fuera el original, parece indudable que estamos ante una auténtica joya de valor incalculable.

Temática Religioso
Fuente: Extremadura Misteriosa / José Manuel Frias
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