La Capilla de los Maestres Santiaguistas del Monasterio de Tentudía

El Monasterio de Tentudía se localiza en el término municipal de Calera de León. El conjunto (iglesia, claustro y dependencias conventuales) data fundamentalmente de los siglos XIV a XVI, aunque más tarde se reformó la nave del templo. El monasterio se realizó sobre una primitiva ermita construida en el siglo XIII para conmemorar la famosa batalla de Tentudía ganada por Pelayo Pérez Correa a los musulmanes. Fue vicaría de la Orden de Santiago, y es uno de los más importantes bienes patrimoniales de Extremadura por su historia, singularidad y riqueza patrimonial. Y también, por qué no decirlo, uno de los situados en uno de los lugares más bellos por su localización en lo alto de la sierra del mismo nombre con unas vistas impresionantes. Pero, sobre todo, en lo que aquí nos concierne, es uno de los monumentos más misteriosos por su contenido.

Monasterio de Tentudía

Es la Capilla de los Maestres, situada junto al presbiterio en el lado del evangelio, donde se encuentran los sepulcros de los maestres santiaguistas Gonzalo Mejía (1359-1380) y Fernando Ozores (1371-1382). Aparecen ambos yacentes, vestidos con el hábito de la Orden de Santiago, sobre las camas sepulcrales sostenidas por leones y decoradas con escudos, mientras sujetan sus espadas con ambas manos. En uno de sus muros, en un arcosolio, se puede ver también el sepulcro de García Hernández, camarero del Rey Enrique. Muy deteriorada su cara, sin embargo es apreciable lo primoroso de su tallado, como son por ejemplo los detalles de abotonamientos en las mangas.

Sepulcros de los maestres santiaguistas Gonzalo Mejía y Fernando Ozores

Sepulcro de García Hernández, camarero del Rey Enrique

La colocación de los sepulcros de los maestres en medio de la capilla mirando al retablo de S. Agustín y dando la espalda al visitante provocan en este la sensación de ser ignorado. Así, cuando uno entra en la capilla puede llegar a tener la impresión de estar violentando la intimidad de los yacentes. En esta capilla hay además otros enterramientos en arcosolios sin ninguna representación escultórica, en sepulcros apenas cubiertos por ladrillo que han perdido ya casi cualquier revestimiento cerámico. Son numerosos, por tanto, los sepulcros existentes, así que si el visitante entra solo en la capilla se da cuenta de que está en minoría, por así decirlo. El ambiente de recogimiento de la capilla es indescriptible: el espacio abovedado, la luz tamizada, los arcosolios en los muros, los suelos desgastados, los azulejos del retablo narrando historias de santos...todo ello, y sobre todo, (si hay suerte y no hay ninguna excursión en curso), el clamoroso silencio, convierten la capilla en un lugar mágico.

Además de esta capilla es también muy sugerente la de Juan Zapata, muy similar a la de los Maestres pero sin sepulcros, también aneja al presbiterio en el lado contrario. Al igual que la de los Maestres se cubre mediante bóveda sobre trompas con decoración mural y retablo cerámico, dedicado este a Santiago Matamoros. Y también la capilla mayor, en la que podemos ver, además del importante retablo de azulejería que realizó en 1518  el artista italiano Nicolás Pisano, otro sepulcro, este cubierto de azulejos, el del propio Pelayo Gómez de Correa, situado en el presbiterio en lugar preferente y datado en el siglo XVI.

Sepulcro de Pelayo Pérez Correa

Todo ello convierte a Tentudía en un precioso mausoleo en el que se cumple el tópico del tiempo detenido.

 

 

Agustín J. Castaño Fernández

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