Fenómenos extraños en la Carretera de Extremadura

Corría el año 1984, cuando la familia Hidalgo – Álvarez (Luis Hidalgo y Celia Álvarez) volvía de Cáceres a Navalmoral de la Mata por la N-V tras realizar unas gestiones en la capital, todavía era de día cuando viajaban en su Renault 12.

Se disponían a cruzar el puente que existe, nada más pasar el Puerto de Miravete y el desvío hacía Romangordo, cuando de repente se mostró ante sus ojos un enorme y extraño muro que apareció en mitad del puente ocupando toda la calzada, Luis asustado, pegó un frenazo orillándose a la derecha.

El muro era gris y tenía aspecto de ser muy antiguo, parecía como si hubiera sido sacado de otro lugar y otro tiempo y lo hubieran plantado allí.

Con la misma espontaneidad con la que apareció, desapareció el muro, el matrimonio se miró asombrado, y sin poder articular palabra reanudó la marcha, tan absurda fue la experiencia que decidieron no prestarle demasiada atención, achacándolo a algún efecto óptico o alucinación, aunque en el fondo los dos sabían lo que habían visto.

Pero este extraño fenómeno no sería el único vivido por esta familia en la Nacional V, nueve años más tarde, en 1993, volvieron a tener otra experiencia similar.

En esta ocasión viajaban desde Talavera de la Reina hasta Navalmoral de la Mata, se habían desplazado a la ciudad toledana para visitar a unos familiares, esta vez el matrimonio se encontraba acompañado por la nuera de ambos Paloma Recuero y María, hermana de Luis.

Eran en torno a las 10 de la noche del mes de octubre y circulaban por la N-V en su Opel Kadett, iban detrás de un camión a la altura de la localidad toledana de Torralba de Oropesa, cuando de repente un espeso banco de niebla se extendió sobre la carretera, extrañamente la niebla fue cambiando de color y pasó del típico gris a un negro oscuro que en lugar de reflejar las luz de los faros parecía absorberla, Luis, sin visibilidad, se orilló a la derecha, a su cabeza le vino la experiencia vivida una década atrás.

Al poco rato y para más incertidumbre todos los ocupantes del coche comenzaron a escuchar el sonido de bastantes vehículos circulando a gran velocidad a su lado, extraño, pues la carretera no llevaba tanto tráfico y además no podrían circular a tal velocidad con esa espesa niebla, los 4 se sintieron en una situación de gran peligro, temían que de alguno de esos vehículos colisionara con ellos, era tal el estado de nervios de los ocupantes que la hermana de Luis expresó su intención de abrir la puerta y arrojarse del coche pero la convencieron para que no realizase tal temeridad.

Luis con mucha precaución salió del coche, pero nada más bajar la niebla desapareció, al mirar hacia todos lados identificó el lugar en el que se encontraban sin hallar rastro alguno de circulación.

Todos quedaron perplejos y decidieron regresar cuanto antes a casa para evitar que tal fenómeno se les volviera a presentar.

Cuando el matrimonio llega a casa le cuentan a su hijo lo sucedido, Luis Vicente Hidalgo, el cual extrañado decide revisar el coche, buscando cualquier anomalía, como pudiera ser un escape de humo, la familia se intentaba aferrar a cualquier hipótesis para encontrar una explicación a lo sucedido.

Pero el coche se encontraba en perfecto estado, no obstante acababa de pasar la ITV hacía un par de día, curiosamente se fijaron en la etiqueta de la revisión que colgaba de la palanca de cambios, donde aparecían anotados los kilómetros que el coche tenía hacía dos días, el cuentakilómetros marcaba 2.000 kilómetros más que lo que figuraba cuando pasó la revisión y solamente se había utilizado en esos dos días para ir de Navalmoral a Talavera, menos de 200 km (ida y vuelta).

 ¿A que fue debido esto?

¿Existe en la zona algún tipo de puerta a otra dimensión, donde el espacio y el tiempo son diferentes?

¿Se trata de algún agujero de gusano en el espacio-tiempo?

 ¿Tendrá relación con los avistamientos OVNIS divisados en la zona?

Fuente: Huellas de otra realidad / Gonzalo Pérez Sarró
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1 Comentarios

  • David García Bravo April 05, 2017 reply

    Esa zona y la de la Vera siempre han tenido magia, no es coña, en cuanto cruzas los túneles de Miravete lo presientes.

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