Mencía de Calderón y Sanabria, la heroína extremeña

La historia de Mencía es casi desconocida, natural de Medellín (Badajoz) fue una exploradora que llevó a América a las primeras ochenta mujeres españolas. Estaba casada con el hidalgo también de Medellín, Juan de Sanabria, con el que tuvo tres hijas: María, Mencía y Francisca.

A mediados del siglo XVI, Carlos V se encontraba preocupado por el aumento del mestizaje en la colonia de Asunción (Paraguay), temía que con el paso de los años esto desembocara en ideas de independencia. La Monarquía Española a través del Consejo de Indias, decidió enviar una expedición formada por parejas con hijos y hombres y mujeres solteras, para establecerlos en dos asentamientos que debían fundarse en las costas de la isla de Santa Catalina (Catarina) y en el Río de la Plata con el fin de consolidar las propiedades reales en la costa atlántica que se encontraban continuamente asediadas por los portugueses.

Al frente de esta expedición viajaría el rico caballero español, Juan de Sanabria, nombrado para la ocasión Adelantado en la colonia del Río de la Plata. Juan de Sanabria era un hidalgo de Medellín (Badajoz), casado con Mencía Calderón, sobre quien recayó la tarea de buscar en su comarca jóvenes mujeres en edad fértil, dispuestas a contraer matrimonio allí y repoblar aquellas tierras de conquista junto con los soldados españoles. Pero el destino quiso que Juan de Sanabria falleciese un año antes de la partida de las naves. Mencía, aprovechando la ocasión se propone ella a ser la Adelantada, pero como las leyes de la época lo impedían, se nombra a su hijastro, don Diego de Sanabria, de tan solo 16 años, Adelantado en la colonia del Río de la Plata. La familia vende todos sus bienes y abandona Medellín para poder llevar a cabo el proyecto. 

La armada de Sanabria partió de Sanlúcar de Barrameda el 10 de abril de 1550 con dirección al Río de la Plata y la isla de Santa Catalina donde llegó seis años después. La flota estaba compuesta por tres naves: la nao San Miguel y dos bergantines. Juan de Salazar de Espinosa, era el comandante general de la flota y los capitanes de los navíos eran Cristóbal de Saavedra, Hernando de Salazar y Francisco Becerra. La tripulación estuvo formada en total por unas trescientas personas, de las que 80 serían jóvenes mujeres de Medellín. Estas mujeres se encontraban capitaneadas y dirigidas por Mencía de Calderón y Sanabria, además con ella viajaban sus tres hijas.

Fue un viaje que cambió sus vidas. No fue un viaje feliz, fue un trayecto lleno de complicaciones y riesgos, padecieron múltiples penalidades y graves penurias, soportaron terribles tempestades, enfermedades como la peste, la falta de alimentos, productos frescos y agua y hasta sufrieron un naufragio y el ataque de corsarios franceses. En el trayecto Mencía perdió a su hija más pequeña y al hijo mayor de otro matrimonio.

Las mujeres tuvieron un papel muy importante en la supervivencia del numeroso grupo: cosían velas, cocinaban, juntaban madera y participaban en todas las actividades. Mencia cuidaba celosamente su plantel de mozas casaderas, veló en todo momento por ellas, negociando con los corsarios franceses su rendición a cambio de que respetasen a las mujeres, pero lo que no pudo evitar, en tan demorada escala, fue que algunos oficiales y funcionarios reales, que acompañaron a la armada, se adelantaran en escoger esposas entre las de mejores predicamentos, disminuyendo de esa manera el número de candidatas que llegaba a Asunción para encontrar marido entre los españoles,

El 15 de junio de 1550 llegan a Las Palmas, donde cargan provisiones, poco después una fuerte tormenta les hace desviar su rumbo hacia el golfo de Guinea separando a los tres barcos que conformaban la expedición, la mayoría de las mujeres viajaban en el tercero y más pesado. Tras la tempestad el barco en el que viajaban las mujeres sufrió múltiples destrozos y tuvieron que desviarse de nuevo hacía las costas africanas para intentar reparar los daños, allí fueron atacadas por corsarios franceses.

El 16 de diciembre de 1954, tras casi cuatro años de viaje la flota maltrecha llega a la isla de Santa Catalina, donde debía reunirse con el Adelantado, Diego de Sanabria, que un tiempo atrás fue desviado por los vientos, y fue a dar al mar Caribe, donde encalló, siguió viaje por la vía del Perú y terminó afincándose en Potosí sin llegar jamás a su destino final. Salazar por su parte perdió la nave que comandaba.

En Santa Catalina, estuvieron un año esperando al Adelantado, allí surgieron fuertes desavenencias entre los capitanes Salazar y Saavedra, si no hubiera sido por la predisposición de Mencía, todo habría fracasado. Tras su mediación, los integrantes de la expedición que no se hallaban en condiciones de establecer los poblados que la Corona ordenaba erigir decidió tomar rumbo a Asunción para planear desde allí el establecimiento de los pueblos de la ribera atlántica.

Sortearon mil obstáculos en dirección a Asunción, atravesando centenares de kilómetros de selva, cruzando enormes ríos y cordilleras. Llegaron a su destino en noviembre de 1555 en medio del júbilo y la algarabía de los conquistadores españoles. Por aquellos entonces, Asunción era conocida como 'El Jardín de Mahoma', ya que cada conquistador español tenía cinco o seis indias a su merced. Muchos soldados casados en España fueron sorprendidos rodeados de vástagos mestizos, algunos de ellos ya adolescentes.

Ya en Asunción, Mencía supo que habían sido dadas por muertas y Carlos V le había entregado el gobierno de la colonia a Domingo Martínez de Irala. Con la frustración de no poder prestar a la Corona el servicio que se había encomendado el tiempo que estuvo allí trató de conseguirles a las cuarenta mujeres supervivientes de las ochenta que comandó el matrimonio más honrado y cristiano posible.

Prácticamente todas las mujeres españolas que habían llegado al Nuevo Mundo de alguna forma se convierten en la élite cultural de Paraguay, Uruguay y Argentina. Un ejemplo de ello fue el nieto de Mencía, Fray Fernando de Trejo y Sanabria, primer franciscano y obispo criollo, fundador de la Universidad de Córdoba del Tucumán.

Mencía fue una mujer muy fuerte, valiente y severa, con carácter, el suficiente como para poder dirigir una expedición hacía el nuevo mundo formada por 80 mujeres durante 6 años, con una tripulación masculina y mil peligros en alta mar. Tenía conciencia sobre las vidas humanas que llevaba a su cargo, llegó a negociar en las costas africanas su rendición ante los corsarios franceses bajo la promesa de que respetarían a las mujeres que iban en la nave y las mujeres no recibirían abusos ni serían vendidas como esclavas y controló a los hombres que iban al mando de los barcos, entre los que estaba el capitán, fundador de la ciudad de Asunción.

Los últimos informes de Mencía datan del año 1564, no siendo posible concretar la fecha de su muerte. 

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Fuente: http://medellinhistoria.com/secciones_2/mencia_calderon_adelantada_del_rio_de_la_plata_14
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