La casa sangrienta de Arroyo de la Luz

En los meses de verano del año 1985, en el número 28 de la calle Gabriel y Galán de Arroyo de la Luz, vivía una familia numerosa.

En la madrugada del día 10, al levantarse el padre, Eleuterio Castaño se dio cuenta de que estaba pisando algo viscoso, al dar la luz se quedó ensimismado al comprobar que se trata de sangre que brotaba de las baldosas y de la pared.

Inmediatamente llamó a la Guardia Civil para notificar este extraño suceso, se realizaron análisis de la sangre encontrada, unos cuentan que los resultados jamás fueron hechos públicos y otros que la sangre tenía una muy baja concentración de glóbulos rojos, lo que significaba que la sangre poseía gran antigüedad.

A los pocos días, Eleuterio zanjo el asunto de raíz y sin dar explicación alguna a nadie, al poco tiempo “La casa sangrante” cayó en el olvido y nadie volvió a comentar nada sobre ella.

El caso es que este suceso conmocionó a Arroyo de la Luz, a partir de ahí los vecinos elucubran numerosas conjeturas para poder explicar este inexplicable hecho:

Unos decían que la sangre era de una de las hijas que había tenido un aborto, otros decían que eran seres del más allá que estaban intentando comunicarse con nosotros.

Cuentan que antes de la guerra civil, en esa misma vivienda una madre asesinó a su hijo y lo enterró en la Dehesa Boyal.

Los más ancianos del lugar hablan de cuestiones esotéricas, o de incumplimiento de alguna promesa por parte de algún miembro de la familia

Fuera cual fuera el motivo, el caso es que la sangre había brotado en casa de los Castaño

Temática Casas embrujadas
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