El milagro de Nochebuena

La Nochebuena de 1986 un hecho insólito sacudió a la localidad pacense de Fuente del Maestre, una niña de 12 años que llevaba varios meses en coma y había sido desahuciada por la mayoría de los médicos recupera de repente la salud de forma inexplicable.

La historia comienza el 1 de enero de 1985, cuando Rosa Paz Barrios, de 11 años, se estaba vistiendo de San José para participar en una función teatral, de repente empezó a sentirse indispuesta: un fuerte dolor de cabeza acompañado de mareos preocupó a sus padres que llamaron inmediatamente al médico del pueblo y éste les envió directos al hospital de Badajoz.

Allí estuvo dos meses ingresada, mientras le realizaban toda clase de pruebas, le diagnosticaron encefalitis y crisis parciales epilépticas temporales.  Pasados unos días y viendo los médicos que Rosa, no solo no mejoraba sino que cada vez estaba más grave les aconsejaron irse a Sevilla.

En la capital Hispalense estuvieron cuarenta y cuatro días, allí le fue diagnosticado encefalitis, una enfermedad para la que no existía cura. 

Volvieron con el historial clínico a Badajoz el 8 de mayo, pero los médicos les aconsejaron que se fueran a casa a esperar lo que se antojaba como un fatal desenlace.

Desesperada la madre, Matilde Barrios, decidió llevar a Rosa al Hospital Ramón y Cajal de Madrid, allí tras examinarla, los médicos tampoco les dieron esperanzas de vida, por lo que resignados decidieron volver a casa.

El último diagnóstico que recibió Rosa fue en agosto en Badajoz donde la detectaron encefalitis post sarampionosa tetraparesia, coma, deterioro progresivo, alteraciones del ritmo respiratorio y respiración atáxica. Las recomendaciones de los médicos fueron reposo continuo con frecuentes cambios de postura y una dieta nasogástrica.

Durante el tiempo que estuvo en casa, la enfermedad fue a peor, allí el técnico sanitario Enrique Morgado Amaya acudía tres veces diarias para administrarle a Rosa su medicación, el tratamiento estaba compuesto de suero, sondas nasofaringeas y valium para tranquilizarla porque en los últimos meses tenía unas convulsiones enormes, además durante los últimos cuatro meses fue necesario ponerle oxígeno.

En el pueblo, era por todos conocida la terrible enfermedad que tenía Rosa y pocos tenían esperanzas en que recobrase la salud.

El día de Nochebuena, en torno a las 10 de la noche se obró el milagro. No habían hecho nada más que terminar de rezar el rosario junto a la cama de Rosa y pasarle unas estampas por la cabeza, cuando encontrándose su madre y su vecina Antonia en una habitación contigua a la de la joven escucharon a Rosa exclamar: "Mamá, Antonia".

Rápidamente acudieron a la habitación, no podían creer lo que veían sus ojos, Rosa había recobrado el conocimiento, mientras Matilde besaba y abraza a su hija sin cesar, Antonia no paraba de gritar Milagro, Milagro... La ayudaron a incorporarse ya que se encontraba un poco torpe en sus movimientos tras 8 meses de inmovilidad y pidió algo de comer.

Ni su familia ni nadie en el pueblo daban crédito a lo sucedido. Las autoridades médicas y eclesiásticas pidieron prudencia al hablar de milagro pero para los vecinos de Fuente del Maestre aquella noche de 1986 ocurrió el "Milagro de Nochebuena"

Aquella misma tarde de diciembre el Padre Manuel (D. Manuel Leal de la Concha), asiduo a visitar a los enfermos, dejó junto a la cama de Rosa la imagen de un Niño Jesús y rogó a su madre que rezara con fe, unos días después supimos que Rosa dijo haber visto al Niño Jesús y que le prometió que se iba a curar.

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Fuente: Cuarto Milenio
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