El fantasma de la Casa Museo árabe de Cáceres

En pleno corazón de la zona monumental de Cáceres, concretamente en la calle Cuesta del Marqués, nº 4, junto a la Plaza de San Jorge, existe un inmueble, actualmente convertido en museo que se halla encantado, hablamos de la casa Museo Árabe de Cáceres (Casa Museo Árabe “Yusuf Al Burch”).  El inmueble siempre ha estado rodeado de cierto misterio, tiempos atrás fue conocido como “La Casa de la Muerte” o “La Casa de los Muertos” y desde hace ya varios años no ha dejado de ser el escenario de infinidad de fenómenos paranormales inexplicables.

Durante mucho tiempo, este viejo caserón de dos plantas permaneció abandonado y parecía avocado a la ruina, hasta que en los años 60 la familia cacereña De la Torre, con José de la Torre Gentil a la cabeza la compró pensando en arreglarla para alquilarla o venderla, pero al descubrir en su interior vestigios romanos y árabes decidió restaurarla para quedarsela. Así un tiempo después la familia trasladó allí su residencia y empezó a trabajar en una rehabilitación que finalizó 12 años más tarde convertida en museo. José, un enamorado de la Historia y la Arqueología, comenzó a estudiar árabe en la Facultad de Derecho de Cáceres, allí conoció a un profesor iraquí, Kais Bakir Camal Al-Deen, quien le ayudaría a nombrar cada habitación de la casa, pero justo antes de su inauguración oficial, un trágico suceso hizo que Kais, con 40 años falleciese ahogado.

Fue, en los años 70, a partir de este fallecimiento cuando la familia comenzó a descubrir que algo muy extraño estaba pasando dentro de los enormes muros del edificio. En 1984, cuenta Ángel De la Torre, actual propietario del Museo e hijo de José, que fue una noche de verano de 1984 cuando por primera vez él y su hermano sintieron la presencia del fantasma. Estaban durmiendo en la casa, cada uno tumbado en un colchón en el suelo debido a las altas temperaturas, cuando pudieron escuchar a la perfección unas fuertes pisadas que se acercaban hacia ellos parándose justo al lado del colchón, muertos de miedo salieron huyendo de la casa en plena noche.

Cuentan que el fantasma que se aparece es una hermosa mujer mora de unos cuarenta años, tapada de arriba abajo con un kaftan y que se pasea por las habitaciones de la casa, dicen que acostumbra a situarse frente al Harén, la habitación más íntima y alejada de las construcciones árabes y que en ocasiones transmite su presencia a algunos visitantes, incluso, ha habido gente a la que la ha llegado a tocar. Cuenta la leyenda que este espíritu corresponde al de una mujer que habita la casa de su hombre amado y donde, tras su muerte, su corazón la ha obligado a volver. 

Con el paso de los años la casa comenzó a ganar fama por sus fenómenos paranormales, incluso una médium mexicana, visitó el museo para ponerse en contacto con el fantasma. Su diagnóstico fue claro no debían tener miedo porque el espíritu que habitaba la casa era bueno y no quería hacerles daño. La médium, tras salir del trance, aseguró haber visto de pie en el pasillo a una mujer joven, muy bella, de unos 40 años que se encontraba vestida con una especie de kaftan.

Tras la visita de la médium a la casa la expectación sobre el inmueble aumentó y trajo a Cáceres a varios programas de televisión. En una ocasión, se trasladó hasta Cáceres un equipo de televisión formado por 12 personas con el famoso realizador Chicho Ibáñez Serrador al frente, llenaron las habitaciones de cámaras y micrófonos, se encontraban dispuestos a descubrir al fantasma. Durante las grabaciones pudieron comprobar como una de las velas cobró vida como por arte magia al encenderse sola, al momento escucharon la voz de una mujer que gritó alto y claro “ahora”. Además la batería de una cámara de video se vació bruscamente, al ponerla en el suelo (sin batería) el foco de la cámara comenzó a encenderse y apagarse. Un hijo de Chicho Ibáñez fue sometido a una sesión de hipnosis dentro de la casa y afirmó haber visto a una mujer musulmana de unos 40 años de edad que, incluso, había llegado a tocarle.

Pero Chicho Ibáñez Serrador no fue el único que vivió en sus carnes la experiencia paranormal de este inmueble, un equipo del programa España Directo quedó atónito al contemplar como todas las baterías de los equipos se habían descargado por completo al entrar en la casa. Los técnicos aseguraron que habían sido cargadas sólo unos minutos antes y que no existía razón lógica para entender lo sucedido.

Según la familia los fenómenos que principalmente acontecen en la casa son pisadas en mitad de la noche, abrazos sin brazos, golpes en puertas y paredes, ventanas que se abren y cierran solas y una enorme maceta de más de ocho kilos de peso que se encuentra en el patio y que se mueve a su atojo. Ángel de la Torre asegura que este espíritu se manifiesta “a menudo, sin previo aviso” causando el desconcierto entre los trabajadores y los turistas. De la Torre junto a su mujer e hijas afirman haber sentido muchas veces su presencia, han visto velas que se encienden solas y objetos que se caen sin que nadie los tocase.

Pero estos sucesos paranormales no solamente los sufre la familia De la Torre, la presencia fantasmal también ha sido sentida por los turistas que visitan el museo, no hace mucho una mujer tuvo que salir corriendo de la casa porque se asfixiaba. El dueño pensó que se había mareado por el olor del incienso, pero la mujer les dijo que pusieran “velas blancas” y no quiso continuar con la visita. En otra ocasión varios turistas extranjeros salieron corriendo del museo asegurando que algo muy extraño les perseguía por las estancias de la casa. Otra mujer salió huyendo despavorida del inmueble asegurando haber visto un fantasma en una de las habitaciones del inmueble. Dos policías locales en cierta ocasión salieron del museo con los pelos de punta asegurando a José de la Torre que durante el recorrido al museo habían notado como una presencia las seguía.

En Cáceres son muchos los que aseguran haber vivido extrañas experiencias dentro de este museo. Ángel cree que el espíritu no quiere marcharse porque se encuentra a gusto. La familia De la Torre ha señalado que, en ocasiones, han tenido miedo, pero aseguran que:

“Lo llevamos lo mejor que podemos porque hay que seguir abriendo el museo”.

«Hay gente que sale realmente asustada de aquí, pero yo continuaré rehabilitando el inmueble como sigo haciendo desde que mi padre falleció, aunque algunos días me cueste volver a entrar »

¿Te atreves a descubrir la cultura árabe de la mano de una casa embrujada? 

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