El aeródromo militar abandonado de Calzadilla de los Barros

El martes pasado fui a con mis amigos Cayetano y Chema al aeropuerto de Calzadilla de los Barros. Sí, amigos, el aeropuerto de Calzadilla, porque en Extremadura tenemos de todo.

El aeródromo, o lo que queda de él, que no es poco, se sitúa en el término municipal del pueblo pacense, entre la antigua carretera nacional y la autovía. Nuestro guía, Cayetano, nos cuenta que la pista de aterrizaje -de la que no queda rastro- se construyó en tiempos de la República anteriores a la guerra, pero que el pequeño cuartel actualmente visible ya se levantó en plena guerra. Manuel Leyguarda Domínguez, en su libro: “El batallón 34. Calzadilla de los Barros 1931-1944”( Diputación de Badajoz, 2012), del que recogemos los datos que citamos, estudia entre otros temas relacionados con la Guerra Civil la existencia de este aeródromo, y escribe justamente que el día 5 de agosto de 1936 la pista de aterrizaje republicana existente fue bombardeada por tropas nacionales. Sin embargo, el edificio que hoy conocemos se levantaría en el verano de 1938.

En las estructuras conservadas se reconocen al menos dos fases constructivas: Por un lado, son visibles los restos de lo que parece un tinado construido en tapial, seguramente anterior a la construcción del cuartel y reaprovechado para conformar el patio de las instalaciones militares. Por otro, los restos del cuartel propiamente dicho con su torre de control. De este hoy quedan en pie dos edificios independientes: uno pequeño, en el que se reconocen restos de pintura de camuflaje; y el inmueble principal donde se situaban las habitaciones para la tropa y el servicio de guardia (los oficiales pernoctaban en el Balneario del Raposo y en Zafra) y espacios vivideros con sus chimeneas, así como la torre de control. La parte peor conservada de este lugar de aspecto fantasmagórico es la cubierta de madera con los cañizos que conformaban los falsos techos, muy deteriorados. Pero se aprecia la buena calidad constructiva de muros de ladrillo y forjados de vigueta y bovedilla, muy característicos de los años 30 y 40 del siglo XX. Una escalera da acceso a la torre de control, la zona más importante por la función del edificio. En la misma aún quedan restos de enchufes y, sobre todo, un inquietante mapa de Europa en color azul. En cualquier caso, además de las estructuras permanentes, también las habría de tipo provisional (barracones de madera, tiendas de campaña, etc.)

La ejecución del cuartel fue llevada a cabo por prisioneros republicanos, unos 60, la mayor parte vascos, enviados desde Miranda de Ebro y pertenecientes al Batallón 34, temporalmente destacado en Los Santos de Maimona. Los trabajadores pernoctaban en el próximo cortijo de Sousa.

Las misiones llevadas a cabo mediante aviones Junkers, Savoia, Fiat, Heinckel, Fokket y Breuguet consistieron en labores de reconocimiento, transporte de tropas, bombardeo y ametrallamiento, especialmente en la llamada “Bolsa de la Serena”(sobre todo en  1938) pero también en la toma de Mérida en 1936.

Una vez acabada la guerra las instalaciones debieron de tener otros usos, a tenor de algunos elementos decorativos existentes, al menos hasta los años 60 del siglo XX.

Para quien quiera ampliar información sobre este tema tan curioso de nuestra historia, además del libro mencionado, se incluyen algunas referencias al aeródromo en la publicación: “La Serena, escenarios de una memoria”, editado por la Junta de Extremadura en 2010, en la que aparecen textos de varios autores acompañando las fotografías de Manuel Muñoz sobre lugares relacionados con la Guerra Civil.

 

 

Agustín J. Castaño

Fuente: La Serena, escenarios de una memoria
gravatar

0 Comentarios

Deja tu comentario