Crimen de honor y derrumbamiento de la iglesia

Los más antiguos del lugar cuentan que hace ya mucho tiempo, en Alburquerque cohabitaban dos familias rivales que se encontraban enfrentadas por ciertos problemas relacionados con el dinero.

Sucedió entonces, que la joven de una de las familias se enamoró de un mozo de la familia rival, durante meses vivieron su amor en silencio, hasta que cierto día cansados de esconder su romance se lo hicieron público a sus respectivas familias. Como era de esperar ninguna dio su consentimiento ante tal relación, pero la pareja, lejos de rendirse pese a la negativa familiar, anunció su intención de contraer matrimonio sea como fuere.

Pasados unos días tras el anuncio nupcial, el joven desapareció misteriosamente para no volver a ser visto jamás, la gente en el pueblo murmuraba sobre la posibilidad de que el padre de la familia rival hubiera terminado con su vida, pero nadie se atrevía a confirmarlo.

 La joven, hundida por la más que probable muerte de su amado, dos meses después se suicidó terminando así con su vida. Su cuerpo fue sepultado en la iglesia y años más tarde apareció en la lápida de su tumba una mancha similar a una silueta masculina, en ella muchos vecinos quisieron ver la figura del novio, creían que su espíritu había vuelto desde el más allá para llevarse a su joven amada. Para alimentar aún más las habladurías, un tiempo más tarde parte de la iglesia se derrumbó por causas desconocidas y de nuevo la gente comenzó a especular con la posibilidad de que hubiera  sido provocado por el alma del novio que pretendía así liberar a su amada de la tumba para poder vivir así su amor eternamente.

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