Colegio abandonado de San Fabián o del Río

Justo en frente del convento de San Francisco, al otro lado del rio Jerte podemos divisar las ruinas de lo que en su día fue el Colegio de San Fabián y San Sebastián o también conocido como del Rio. Su fundador fue Fabián de Monroy y Carvajal, VII señor de Monroy y VIII señor de Valverde de la Vera, Canónigo-Arcediano de Plasencia y Béjar. Su fundación data de 1578 y es que en el siglo XVI Monroy y Carvajal dejó en su testamento la villa de recreo renacentista que poseía, pretendía que se levantara sobre ella un colegio para pobres.

Dicho palacio estaba diseñado con bellos jardines adornados con hermosas fuentes y estatuas, rodeados por viñedos, huertas y árboles frutales. Destacaba en él un hermoso cenáculo abovedado y cubierto por plantas trepadoras. Y en él se reunieron los intelectuales, artistas y poetas de la época.

Para poder estudiar en el centro educativo Fabián de Monroy puso una serie de condiciones:

·       Se debía estudiar derecho y teología

·       Los jóvenes debían tener más de veinte años

·       No podía planear sobre ellos la duda sobre si eran judíos, moros o habían sido castigados por la Inquisición

·       El tiempo de estancia sería de ocho años

·       El número de acogidos dependería del patrimonio que hubiese en cada momento.

·       Sus patrones serían San Fabián y San Sebastián.

·       El distintivo de los alumnos de este colegio sería la banda roja de San Cayetano. Distintivo heredado por los seminaristas placentinos

A comienzos del siglo XVII, el colegio tuvo una etapa prospera y podemos destacar personas ilustres que pasaron por él como Don Diego de Arce y Reinoso, que fue obispo de la diócesis de Plasencia y Don Juan Domingo Manzano, que fue obispo de Jaca.

A mediados del siglo XVII, se convirtió en lo que fue el primer antecedente a seminario que hubo en Plasencia. Y es que con el Concilio de Trento se propiciaría la creación de seminarios en todas las Diócesis mediante el decreto Pro Seminariis clericorum en la sesión 23 del 15 de junio del año 1563. Pero en la Diócesis de Plasencia por distintas razones, tardó en ponerse en práctica lo decretado en dicho concilio. Un siglo más tarde de su fundación se dieron los primeros pasos para convertir el Colegio de San Fabián en seminario a la espera de que se levantase el nuevo centro religioso. Matizar que el colegio fue fundado quince años después de la culminación del Concilio de Trento.

En 1.771, con la subida del coste del nivel de vida hizo que el centro tan solo tuviera una renta de 6.512 reales, cuando cada alumno costaba más de 3.000.

A pesar de que ciertas fuentes lo hayan negado, en el siglo XVIII tal y como se menciona en la Real Cédula de 23 de agosto de 1769 el colegio estaba destinado a ser hospicio o Casa de Misericordia.

Parece ser que se abandonó por problemas económicos que lo hacían inviable, esto unido a la gran humedad que había en el edificio por la cercanía del rio lo convertía en un edificio insalubre que producía que los jóvenes estudiantes enfermaran frecuentemente.

Durante la Guerra de la Independencia las tropas napoleónicas lo saquearon y produjeron importantes destrozos. Posteriormente con la Desamortización de Mendizabal, en el año 1822 fue despojado de todos sus bienes y los documentos pasaron al seminario.

Los actuales restos del edificio que aún podemos contemplar son unas bellas ruinas que nos dan la idea de la fastuosidad que tuvo primero el palacio y posteriormente el colegio. Construido por elegantes logias de piedra que lo dotan de cierto encanto. Los restos son el testimonio de la opulencia de un eclesiástico que legó parte de su patrimonio para que los más desfavorecidos pudieran estudiar. El caso es que el antiguo centro de enseñanza se encuentra en completa ruina y si no se remedia pronto terminará por derrumbarse por completo.

Existe una leyenda que habla de la existencia de un túnel o pasadizo subterráneo que pasa debajo del lecho del rio Jerte y une el convento de San Francisco con este colegio, antiguo palacio.

Fuente: http://blogs.hoy.es/geografiainterior/2013/02/04/el-discreto-encanto-de-la-ruina/
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